Hoy, por la Gracia de Dios, amaneció y sólo por una razón y es que "Sus misericordias son nuevas cada mañana, grande es Su fidelidad." (Lamentaciones 3:23). Quizá para otras personas será un día más de problemas, de desalientos, de depresión, soledad, de falta de amor, de rencor, etc, pero para otros será un nuevo día para enfrentarse a nuevos retos, desafíos y oportunidades de cambio. Y es precisamente de ésto último de lo que quiero hablar en esta mañana. Hay una oportunidad de cambio en nuestras vidas, si en verdad estamos dispuestos a ello y reconocemos nuestra incapacidad para hacerlo. Si somos honestos con nosotros mismos, hemos de reconocer que hemos intentado cambiar ciertas costumbres o hábitos en nuestras vidas, pero que al final en realidad sólo quedó en eso, en un intento. Sinceramente, no sé con que tipo de hábitos o costumbres puedas estar luchando, quizá sea la pornografía, la mentira, el rencor, la falta de perdón, las drogas, el alcohol, la lista sería larga. Pero lo que sí sé, es que ni tú ni yo tenemos el poder suficiente para lograr ese cambio. Tenemos el deseo, las ganas, pero nos falta el poder para que esto llegue a ser una realidad permanente en nuestra vida. En este día quiero animarnos a que consideremos tres versículos que vienen en la Epístola a los Hebreos 4: 14-16:
"14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro."
Si nos detenemos a observar con atención el texto, nos daremos cuenta que, antes de nosotros ya hubo alguien (Cristo) que pasó por las mismas situaciones que las nuestras pero con la diferencia de que en Él no está la simiente de pecado que hay en nosotros. Los cristianos sabemos de sobra que estamos en un proceso de cambio contínuo, y esto es algo que en un principio puede parecer desalentador porque quisiéramos no pecar más de lo que normalmente lo hacemos, pero hay algo que solemos perder de vista, y son las palabras del Apóstol Pablo a los Filipenses 1:6:
" 6 estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Jesucristo".
El problema está en que cada vez que pecamos, debido a que el pecado nos nubla la vista y el juicio, no vemos lo que Pablo, inspirado por el Espíritu Santo, nos enseña acerca de la "buena obra" de la que está hablando. Si eres como yo, seguramente te hayas preguntado: ¿que de bueno hay en pecar?. Bueno, a simple vista nada ¿verdad? pero, si prestamos atención a la persona que empezó esa "buena obra" en nosotros, la percepción empieza a cambiar. No fuimos nosotros los que fuimos a buscar a Dios, fue Él quien vino a buscarnos y a rescatarnos de nuestra vana manera vivir (1ª Pedro 1:18), no fue nuestra voluntad la que nos acercó a Dios, fue Su voluntad la que nos atrajo hacia Sus brazos. Oseas 11:4:
"4 Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida."
Ahora parece que todo empieza tomar su lugar y a encajar, cada pecado que cometemos, cada transgresión a la ley de Dios, cada falta de perdón que se levanta de vez en cuando, cada caída en la pornografía, en celos, críticas y demás forman parte de esa "buena obra" que Dios empezó un dia en nosotros. No perdamos de vista tampoco que, el mismo Pablo en la carta a los Romanos nos enseña que esa "buena obra" que un día empezó en nosotros, forma parte de Su voluntad la cual en las palabras que el Espíritu Santo quiso reflejar de la siguiente manera, Romanos 12:2:
"2 ........la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta."
¿Pero qué hacer cuando hemos pecados y sentimos el peso del pecado en nosotros por medio de la obra del Espíritu Santo trayendo convicción a nuestra vida?. La respuesta a esta pregunta está en Hebreos 4:16:
" Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.
1ª Pedro 5:7: "echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.". Nota que el texto no dice que cuidará o que tendrá cuidado si no que ya lo hace, Él cuida de nosotros.
Espero que esta pequeña meditación sirva como consuelo y más confianza en el incomprensible amor de Dios.
GRACIA Y PAZ
SOLI DEO GLORIA.

Comentarios
Publicar un comentario