Viviendo como verdaderos hijos de Dios

 


✨ Devocional: Viviendo como verdaderos hijos de Dios

📖 Lectura bíblica: Efesios 4:28-32

"Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo." (Efesios 4:31-32)

📌 Reflexión:

Pablo sigue su exhortación práctica a los creyentes, mostrándonos cómo debe lucir una vida que ha sido transformada por el Evangelio. Aquí habla de un cambio radical, no solo de acciones externas, sino del carácter interior.

🔹 Deja de robar y trabaja honestamente (v.28): No solo se trata de dejar de hacer lo malo, sino de hacer lo bueno. Trabajar con nuestras manos para bendecir a otros refleja el corazón generoso de Dios.

🔹 Habla con gracia (v.29): La lengua tiene poder para construir o destruir. Pablo nos anima a usar nuestras palabras para edificar y bendecir, no para corromper o herir. ¿Tus palabras dan gracia a los que las oyen?

🔹 No contristes al Espíritu Santo (v.30): Cuando vivimos en desobediencia, apagamos la obra del Espíritu en nosotros. Él nos ha sellado para la redención, y Su presencia debe motivarnos a vivir en santidad.

🔹 Deshazte de todo veneno emocional (v.31): Amargura, ira, gritería, maledicencia... son como toxinas que envenenan nuestras relaciones. Dios no quiere solo que las contengamos, sino que las arranquemos de raíz.

🔹 Imita a Cristo en el perdón (v.32): El perdón es la máxima expresión del amor. Así como Dios nos perdonó en Cristo —cuando no lo merecíamos—, nosotros también debemos perdonar. Esto no es opcional; es el camino del Evangelio.

🙏 Aplicación personal:

✔️ ¿Hay palabras o actitudes tuyas que necesitan ser purificadas por Dios?
✔️ ¿Te cuesta perdonar a alguien? Recuerda cuánto te ha perdonado Dios.
✔️ ¿Estás siendo un instrumento para edificar a otros o para herirlos?

📖 Oración:

Señor, limpia mi corazón de toda raíz de amargura, enojo y orgullo. Ayúdame a hablar con sabiduría, a trabajar con honestidad y a perdonar como Tú me perdonaste. No quiero entristecer a Tu Espíritu, sino vivir cada día en obediencia y amor. En el nombre de Jesús, amén.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Una Esperanza Viva

El vivir para Cristo, es morir en ganancia (Parte 1)

“Dios Termina lo que Comienza”