Cuando Dios Rompe el Silencio
Qué gusto que nos detengamos un momento a reflexionar en la Palabra. Hebreos 12:25 es un versículo con un peso tremendo, de esos que nos sacuden un poco el polvo del día a día y nos obligan a afinar el oído espiritual.
Primero, leamos el texto para tenerlo fresco en el corazón:
"Mirad que no desechéis al que habla. Porque si no escaparon aquellos que desecharon al que los amonestaba en la tierra, mucho menos nosotros, si desecháramos al que amonesta desde los cielos." (Hebreos 12:25, RVR1960)
Devocional: Cuando Dios Rompe el Silencio
A veces nos quejamos de que Dios está en silencio, pero la realidad suele ser otra: Dios está hablando, el problema es que el ruido del mundo, las notificaciones del teléfono o nuestras propias preocupaciones nos hacen "desechar" o ignorar Su voz.
El autor de Hebreos nos hace mirar hacia atrás en la historia. Nos recuerda al pueblo de Israel al pie del Monte Sinaí (como vemos reflejado en el contraste visual de la imagen entre el temor del antiguo pacto y la gracia del nuevo). En la tierra, a través de Moisés, Dios les advirtió y les dio Sus mandamientos. Aun así, muchos decidieron taparse los oídos, quejarse en el desierto y endurecer el corazón. ¿El resultado? Se perdieron de la Tierra Prometida.
Ahora, el versículo nos lanza una pregunta directa a ti y a mí: Si ellos, que escucharon una voz terrenal, sufrieron las consecuencias de su indiferencia... ¿qué pasará con nosotros si ignoramos al que nos habla directamente desde los cielos a través de Jesús?
El peligro del "ruido de fondo"
Hoy en día, "desechar" a Dios rara vez se ve como una rebelión abierta o un grito de protesta. Casi siempre se ve como indiferencia.
Es cuando sientes ese impulso en el corazón de pedir perdón, pero prefieres dejarlo pasar.
Es cuando la Biblia está abierta frente a ti, pero tu mente está en los pendientes del trabajo.
Es cuando el Espíritu Santo te inquieta a mostrar bondad o a detener un chisme, y decides ignorar esa sutil voz.
Convertimos la voz del Creador del universo en simple ruido de fondo.
Una voz de amor, no de terror
Lo hermoso de Hebreos 12 es que no nos asoma a un Dios que quiere destruirnos con rayos y truenos. Nos habla desde la gracia. Dios te habla hoy porque te ama tanto que se niega a dejarte igual. Te advierte porque quiere protegerte de caminos que solo te dejarán el corazón roto. Escucharle no es una carga; es el mayor privilegio que tenemos.
Reflexión y Acción para hoy
Para que este devocional no se quede solo en palabras bonitas, te propongo tres pasos prácticos para aplicar hoy mismo:
Oración para cerrar:
Señor, perdóname por las veces que he tenido mis oídos llenos de tantas voces del mundo que he ignorado la tuya. Hoy decido prestar atención. No quiero desechar tu palabra ni tu guía. Limpia mi corazón de toda indiferencia y dame la valentía para obedecer lo que me estás pidiendo hoy. Amén.
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